Decálogo para un Internet Seguro

  1. Concienciación: cuando accedemos a Internet, tenemos que ser conscientes de los riesgos a los que nos exponemos. Es fundamental ser precavido con las páginas que visitamos y los archivos que descargamos.
  2. Un buen antimalware: Un antimalware es un software que nos protege de código malicioso como virus, troyanos, ransomware, etc. Contar con un antimalware actualizado y bien configurado te evitará muchos problemas. Aun así recuerda que el antivirus no garantiza tu seguridad al 100%.
  3. Actualizar el sistema operativo y aplicaciones: Tener correctamente actualizado el sistema operativo (Windows, Linux, Apple…) y todas las aplicaciones instaladas es una de las principales garantías para no dejar abiertas puertas de entrada a tu equipo que los ciberdelincuentes puedan explotar. Aunque la actualización de los equipos lleve su tiempo, y a veces haya que reiniciar, es fundamental para solucionar vulnerabilidades de seguridad del software instalado.
  4. Utilizar contraseñas robustas: Es muy importante tener una contraseña muy robusta y diferente para cada tipo de uso (correo electrónico, redes sociales, banca electrónica…). ¿Algunos trucos? Que tengan más de 8 caracteres y combinen letras (mayúsculas y minúsculas), dígitos y caracteres especiales; evitar información personal como puede ser el DNI, nombres de familiares o conocidos y nunca utilizar patrones muy sencillos, ni palabras de diccionario. Para una mayor seguridad, se recomienda modificar periódicamente las contraseñas.
  5. Gestor de contraseñas: Recordar muchas contraseñas es complicado. Por ello se recomienda utilizar un gestor de contraseñas que guarda las contraseñas de forma segura. Nunca deben anotarse las contraseñas en libretas o ficheros sin cifrar.
  6. No acceder a sitios web de dudosa reputación: Para verificar la legitimidad de una página web, no basta con fijarse únicamente en si aparece un candado al lado de la dirección de la página web. Debes comprobar la legitimidad de su certificado digital, verificando que está vigente y realmente ha sido emitido para la página web por la que queremos navegar.
  7. Evitar descargas no conocidas: una de las mayores brechas de seguridad viene de la descarga de archivos. Si no estás totalmente seguro del origen de lo que estás descargando, evítalo o verifícalo antes de la descarga.
  8. Redes WiFi gratuitas: Si utilizamos una red Wifi gratuita para navegar por páginas públicas, el riesgo es mínimo. No obstante, debemos evitar navegar por páginas web que nos piden la entrada de datos personales, como contraseñas o usuarios, ya que la Wifi podría estar comprometida y por tanto alguien podría interceptar nuestros datos personales. Debemos prestar la misma atención cuando nos conectamos a Wifis con contraseña conocida.
  9. Cuida tu identidad digital: Toda la información que subimos a internet sobre nosotros mismos, las imágenes que compartimos en las redes sociales dejan un rastro digital que conforman lo que se conoce como nuestra ‘identidad digital’. Por ello, hay que vigilar especialmente con la ‘identidad digital’ que nos creamos y únicamente subir aquella información sobre nosotros mismos que consideramos cien por cien pública.
  10. Desconfianza siempre activa: Aun teniendo los sistemas actualizados, un buen antivirus y prestando atención a todas las recomendaciones anteriores, el sentido común es lo más importante a la hora de navegar por internet. Recuerda que la mejor defensa eres siempre tú.